No es algo que me emocione al ir en un bus, más cuando vaya de ida y regreso a la universidad. Se ha vuelto tedioso, monótono y un enorme hastío.
Pero más de alguna vez me encuentro con algo que me llama la atención, y por lo regular son personas que suben o que ya están adentro del bus. O sino simplemente veo a los ojos de los pasajeros a mi alrededor y empiezo a imaginarme cómo serán sus vidas, su tedio y su monotonía.
Me gusta pensar que soy narradora omnipresente para que se me permita crearles algo distinto de su realidad, tal vez lo que yo pueda ver, tal vez lo que yo crea que es y los sentimientos que tendrán tan adentro; y no solo asumir que así es.
Hoy en particular, se subió un hombre a tocar la guitarra y a pedir una "generosa donación." Tenía el aspecto de Fracasado. Le calculo más o menos en sus 50 tardíos. Sus pocos dientes me daban la impresión de que había caído en el alcoholismo y que una mala noche lo habrían golpeado; el poco cabello que tenía le tapaba la calvicie con su mal peinado; Un chaleco de traje gris y mentiría si dijera que su camisa era blanca.
Total, me llamó mucho la atención que hasta le bajé el volumen a mi reproductor. Para oírlo cantar y tocar, normalmente se subestima mucho eso, ¿Quién dice que un vago no puede ser un excelente guitarrista? Pero nunca se sabe y no fue mucho lo que tuve que escuchar para saber que la guitarra estaba desafinada y no entendía nada de lo que él decía. Así que descarté la idea de que pudiera seguir oyéndolo. Luego me puse a pensar cómo habrá sido su amanecer, Si se habría levantado con el letargo de decir "Otro día más... Y no me muero" Si habría salido de algún otro lugar, como un nómada. Y saber que lo único que le quedaba era Dios, su guitarra desafinada, su voluntad y sus piernas.
Y por lo demás, veo a los ojos al resto de personas que se suben, cómo verán su amanecer, Cómo se sienten al estarse subiendo al bus otra vez, o que simplemente no les importa como la vida los apalee a todos. ¿Cómo será el de la señora de camisa de rayas percudida con sus tres hijos encima, La habrá dejado su esposo, a dónde se dirige? Nadie, nadie en el bus muestra una mínima sonrisa, y eso solo dice que todos van por su cuenta, y si van acompañados, es alguna pareja. Y me cuesta creer que también sean felices; El brocha que me ve con morbo y lujuria. El conductor que muestra apatía y el resto de pasajeros, el resto allí va... yendo a su monotonía. Incluyéndome.
La vida me muestra como es en realidad. Que cada uno de nosotros somos todas sus caras, y todas sus versiones, con una variedad de contextos y que para algunos estamos de fondo, que otros son tuertos, y los que son una fiesta en el viernes en la noche; Y todas esas alegorias que le hacen.
Y yo... Heme aquí, en un sillón roto, y con un tapiz de cuero manchado de marcador por alguien más, imaginándome si habrá alguien que esté narrándome a mi también.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada